lunes, 22 de octubre de 2012

Un mar de misterio


Todos tenemos sueños, y el del joven Tom Hematoma Cloudman es volar. Por eso, Tom es acróbata –algunos dicen que el peor acróbata del mundo- y especialista en escenas de riesgo, pues así se siente más cerca del cielo. Entre saltos y piruetas su cuerpo se desgasta, hasta que un día le detectan una grave enfermedad. Pero el destino de Tom no es el de cualquiera, y si le acompañamos sabremos que poco después, en uno de sus paseos nocturnos por la clínica, conoce a una fascinante criatura, mitad mujer y mitad pájaro, de quien cae fulminantemente enamorado…”.
La última novela de Mathias Malzieu, ‘Metamorfosis en el cielo’ (2011), vuelve a sumergir al lector en el universo mágico de su literatura. ¿A qué estaríamos dispuestos a renunciar por alcanzar nuestros sueños? La fantasía se mezcla en sus líneas con la realidad para jugar con las emociones, los miedos y las ilusiones de sus protagonistas. Repleto de metáforas, el autor francés escribe un texto fantasioso que apela a imaginación para comprender el entramado de su historia. Si su escritura es fácil y el carácter de los personajes sabe combinar la dulzura con el misterio, el exceso de una retórica a veces demasiado rizada deambula entre el tedio y el abandono en algunos de sus episodios. Con esta obra, mantiene un interés lineal frente a la exquisita narración de ‘La mecánica del corazón’ (2007), un auténtico placer para recuperar el mundo encantador de la conciencia infantil que no debemos olvidar para adentrarnos con su inocencia y valentía en el destino, a veces temible a veces sorprendente, del ser humano. ‘Metamorfosis en el cielo’ se deja leer, pero no logra la altura de su predecesora.


Una atención completamente diferente es la que requiere ‘Alma negra’, de Joseph Conrad, “la narración de un viaje en busca de Kurtz, personaje huidizo que se acaba convirtiendo en presencia enigmática, ubicua e inquietante. Relato del marino Charlie Marlow que rememora su aventura, remontando un gran río en forma de serpiente hasta encontrar a Kurtz, un viaje que se convierte en un descenso dantesco al centro del horror, al corazón oscuro y tenebroso de nuestra alma negra”. El autor polaco nos propone un auténtico cuaderno de viaje por las profundidades del río Congo; aunque, más que por su interior, por la audacia de quienes lo surcan, la naturaleza de quienes habitan sus orillas y los secretos de la selva que los viste. Un texto oscuro e inquietante que invita al análisis de los deseos primarios del hombre. La ambición, la traición, la conquista y la explotación colonial son algunos de los temas que navegan por ‘Alma negra’, siempre desde una embarcación que rechaza estas aguas como engranaje del motor humano.
Si bien la intensidad de su exposición solicita una mayor vigilancia sobre las palabras, Joseph Conrad nos deja con ganas de adentrarnos aún más por esos mundos salvajes, por la cultura de sus civilizaciones y por los comportamientos de sus protagonistas. Aun así, consigue mantener en todo momento la capacidad de asombro e indagación del lector.


Menos densa, pero extremadamente agradable resulta ‘Chesil Beach’ (2007), de Ian McEwan. “Tienen poco más de veinte años y se conocieron en una manifestación en contra de las armas nucleares. Florence es una chica de clase media alta, su padre es un exitoso hombre de negocios y su madre una activa profesora universitaria, y viven en una casa donde se comen quesos franceses y yogur. Edwar, en cambio, pertenece a una familia que apenas se sostiene en la zona baja de la clase media; su padre es maestro y su madre, tras un imprevisible accidente, vive desde hace años en una nebulosa. Y en su casa no hay comidas caras o extranjeras, las camas nunca se hacen las sábanas rara vez se cambian, ni se limpian los lavabos. Florence es violinista y Edward ha estudiado historia…”. Ambientada en la Inglaterra de 1962, la novela contrapone la mentalidad conservadora de antaño al despertar social y sexual de la nueva generación. De forma dulce y delicada, entre sus páginas asistimos a la atracción de dos jóvenes vírgenes, que se enfrentan por primera vez a la seducción, mostrándose cautos ante el miedo hacia lo desconocido y encontrando el uno en el otro diferentes formas de entrega, una más pausada, otra impulsiva.


Chesil Beach’ es un íntimo relato sobre el amor y las diferencias entre clases sociales que, en ocasiones, se esparcen incluso a nivel personal por el conjunto de las emociones. Los sentimientos bailan entre la pasión, el sexo y el cómodo bienestar convencional, un destino al que los personajes de la novela se enfrentan desde una postura tan inocente como a veces deliciosamente madura y, quizás, conformista. Inevitable no acompañar a Edward y Florence para inmiscuirse en el transcurso de la pareja. Una de esas sorpresas editoriales que proporcionan una más que placentera lectura.





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